En la entrada anterior ya os puse en antecedentes. Mi principal problema es que en mi trabajo, ese trabajo que me encanta, para el que me preparé y que he venido desempeñando durante años sintiéndome muy satisfecha con ello, existen algunas circunstancias que implican posibles riesgos para la salud. En concreto, empleo inevitablemente una sustancia que tiene en su etiquetado de seguridad la frase R45, frase que es la siguiente: "Puede causar cáncer". (Para el que quiera saber más sobre riesgos para la lactancia natural, puede pinchar en este enlace).
Yo no soy ninguna experta sobre el tema, la verdad, soy una trabajadora con algunos conocimientos sobre tóxicos porque mi trabajo así lo exige, pero hay una página muy buena que muchas madres que dan lactancia materna conocen, www.e-lactancia.org, elaborada por un hospital que es centro de referencia para el tema, en la que hay una relación de bastantes compuestos químicos y sobre todo medicamentos, y sus posibles riesgos o no para la lactancia. Ellos clasifican los compuestos según sus niveles de riesgo en nivel 0 (sin riesgo: la mayoría de los medicamentos que nos tomamos lo son, podemos estar tranquilas), 1, 2 y 3, siendo este último grupo el de mayor peligrosidad.
El producto que a mí me preocupa es de nivel 2, que definen de la siguiente forma:
"Sustancia que podría provocar efectos adversos moderados sobre la lactancia o sobre el lactante o se han comunicado los mismos, o no hay datos publicados pero las características físico-químicas y farmacocinéticas de absorción, distribución y eliminación del producto hacen muy probable la aparición de efectos adversos moderados. Producto poco seguro: hay que valorar la relación riesgo-beneficio, procurar una alternativa más segura y, en caso de no poder evitarlo, considerar la dosis, los horarios, la edad del lactante, etc... y realizar un seguimiento del lactante."
Evidentemente que si fuese evitable no me hubiesen apartado del puesto, pero pensando en que ahora es más grande y leyendo el párrafo que antecede, pensé que quizás al comer ya otros alimentos el riesgo fuese asumible porque los tóxicos tienen diferentes tiempos de presencia en el organismo, como por ejemplo el alcohol que en un par de horas se elimina y ya se puede amamantar con seguridad. Así, podría esperar a la hora adecuada y darle la leche, complicado es pero no imposible Agarrándome a esto acudí a la pediatra en primera instancia, para ver si conocía algún número o dirección donde me pudiesen informar con más profundidad. Su respuesta, resumida, es esta:
" No hay relación riesgo-beneficio que valorar, un tóxico siempre es peligroso y la lactancia después de los seis meses no supone gran diferencia, puede proteger de un ínfimo porcentaje de infecciones, pero vamos, que no hay perjuicio en dejarle de dar el pecho (aquí yo la escuchaba estupefacta, no daba crédito. Si eso fuese cierto, no sé porqué iban a recomendar dos años de lactancia natural...). Que le de leche "2", la que toman todos los niños."
Luego pedí igualmente a una persona de la mutua que me facilitase un modo de contacto con quien llevase este tema, para que me lo aclarase un poco. Esperando respuesta del técnico de prevención, me enviaron de nuevo un correo que decía:
"El Técnico de Prevención no ha podido llamarte pero me indica que te informe de que si te incorporas a tu puesto de trabajo debes cortar la lactancia pues se te había concedido la prestación precisamente por el riesgo que tienes en tu puesto y que ese riesgo sigue estando latente indiferentemente de la edad del bebé."
De momento esta es toda la información que tengo. Las perspectivas son pésimas, y estoy muy triste, la verdad. Además de echarme de menos porque voy a estar fuera trabajando, Pablo según me han indicado se encontrará con que su mamá ya no le da la teta. La teta que era su alimento, su consuelo cuando lloraba, la manera en que consigue conciliar el sueño por las noches... Pienso en todas las veces que toma leche durante el día. Pienso en la hora de acostarnos, cuando da saltos en brazos de su padre porque quiere venir a los míos, en cómo me mira y se ríe, lo feliz que es cuando se engancha al pecho y suspira, y se queda dormido. Y cada despertar nocturno mama otro poquito y sigue durmiendo en la paz del que se siente protegido, que sabe que mamá está ahí para él, durmiendo a su lado.
Hemos sido muy afortunados hasta ahora, pero por favor, no me digáis que tengo suerte. Que él quiera continuar la lactancia como es natural, que no tenga yo ningún impedimento físico para ello, y que de todos modos deba interrumpir la lactancia, no es ninguna suerte. Y no es ya mayor, es muy pequeño, porque es un lactante y eso implica que la leche es su principal alimento. Y la leche de fórmula es una solución para cuando no se puede, y menos mal para muchas mujeres y niños que existe, pero no es lo mismo. Ni alimenta igual, ni la teta es solo un alimento.
Desde hace un par de meses he estado haciendo una reserva de leche en el congelador porque era lo único que veía que podía hacer para que tomase leche natural el mayor tiempo posible. Y verdaderamente no sé que más voy a hacer, me encuentro bastante perdida. No sé cómo llevar a cabo el final de la lactancia, y si mi trabajo no supusiese nuestra principal fuente de ingresos me plantearía una excedencia de un año, pero no puedo.
Si alguien tiene algún consejo bueno para darme, por favor, ¡que me ilumine!





